28.3.20

Reseña: Irlanda


Título: Irlanda
Autora: Espido Freire
Editorial: Planeta
Páginas: 185
ISBN: 8408023896
Año de publicación: 1998
Puntuación: ★★★★/5


De forma bastante inesperada he decidido escribir aquí sobre esta novela que comencé en enero y terminé en febrero. Tomé este libro prestado de la biblioteca de la ciudad en la que estudio, en una de las visitas que hice cuando ya tenía en mente volver a leer. La elección de este libro como mi primera lectura del año fue pura casualidad. No había leído nada de la autora, pero una vez un profesor de filosofía me comentó que le recordaba a ella, así que cuando vi su nombre en una de las estanterías pensé: "¿por qué no?". 

Cuando llegué a mi casa descubrí que esta era la primera novela que había publicado Espido Freire, pero debo reconocer que los motivos que me llevaron a decantarme por ella fueron, por un lado, el título y la portada, y por otro, el hecho de que se tratase de una novela corta con un tamaño de fuente no muy desalentador. Recordemos que en el momento en que empecé este libro llevaba años sin leer.

Irlanda cuenta la historia de Natalia, una niña que acaba de perder a su hermana Sagrario a causa de una enfermedad. Tras el trágico desenlace, el ambiente en la casa familiar es demasiado deprimente para una niña de su edad y sus padres la llevan a pasar el verano a la casa de campo de sus tíos. Una casa que pertenecía a la abuela y que ahora sus primos, Irlanda y Roberto, se encargan de reformar. 

Voy a empezar por recomendaros el libro porque yo lo he disfrutado mucho. A pesar de que en un principio el argumento tampoco me llamase muchísimo la atención, pronto he sentido curiosidad. Desde las primeras páginas, resulta evidente que hay partes de la historia que se están dejando fuera de la narración, todas ellas anteriores al espacio temporal en que se desarrolla la novela. 

Esta decisión de la autora hace, además, que ciertos pasajes resulten inusuales y casi extraños en un libro cuyo argumento se asemeja, aparentemente, bastante a la realidad. Confieso que fueron precisamente estos fragmentos los que me resultaron menos interesantes a nivel argumental, siendo las interacciones entre Natalia y sus primos las partes que más disfruté leyendo. Sin embargo, la forma en que Espido Freire mantiene al lector "a oscuras", haciendo uso de una especie de realismo mágico, me ha parecido una estrategia muy inteligente y la manera en que todo se resuelve, un perfecto broche final. 

No considero que el libro sea extraordinario a nivel literario y es probable que obras posteriores de la autora cuenten con mayor calidad. No obstante, se trata de una novela corta de apenas doscientas páginas que se puede leer en un par de tardes y que a mí, personalmente, me ha conseguido transportar a esa casa de campo y me ha permitido volver a disfrutar de la lectura.

¿Habéis leído Irlanda? ¿Conocíais la novela?
(¡!) Me gustaría volver a leer a la autora en un futuro, así que no dudéis en dejarme vuestras recomendaciones en los comentarios. 

27.3.20

Cambiar, avanzar e irse de los sitios

Volver ahora a este blog y a escribir una entrada es lo más inesperado que haré en toda la semana. Quizá también en todo el mes. Hace más de cuatro años que escribí aquí por última vez, tarde, como venía acostumbrando y con promesas de volver.

Cuatro años más tarde, acabado el bachillerato que mencionaba en esa última entrada y dos cursos y medio de universidad después, vuelvo esta vez sin objetivos, planes o promesas. For the sake of it, que diríamos en inglés. En una especie de arte por el arte, salvando las distancias, eso sí.

Escribo siendo plenamente consciente de que mi etapa en blogger, como muchas otras, hace tiempo que terminó. Entré en la vorágine del bachillerato, la selectividad, la universidad y dejé de leer. Semana tras semana, mes tras mes y, al final, me muero de vergüenza cuando me preguntan cuál es el último libro que terminé. Tras un repaso mental me doy cuenta de que llevo años sin leer. Leer el periódico, las redes sociales, los pdfs de la universidad, sí. Leer una novela que me han regalado porque hace tiempo que la quiero leer, leer en el bus, leer en la piscina, leer en la cama antes de dormir... Ya no recuerdo cuál fue la última vez. Lo cierto es que hace años que no coloco un marcapáginas dentro de un libro, que no tengo un libro en mi mesita, que no actualizo mi currently reading en Goodreads, que me cuesta un esfuerzo increíble leer más de diez páginas sin querer pasarme del papel a Netflix.

Aunque he seguido sintiendo esa admiración por la literatura, las historias, sus autores, ha sido más un gustarme la idea de leer que leer en sí. Y aunque la rutina siga un ritmo frenético y las series que he visto en el último año me hayan hecho disfrutar, soy plenamente consciente de todo lo que he perdido por dejar de leer.

Hace ya semanas, incluso meses que estoy convencida de que quiero volver. Volver a leer, empezando por la ingente pila de libros que he acumulado estos años, queriendo y sin querer. Volver a llevar un libro en mi mochila, a tener una novela en mi mesita, a querer que llegue la hora de meterme en la cama para leer un ratito antes de irme a dormir. 

Y, como mucho ha cambiado, sé que no volvería a los mismos autores, las mismas novelas, las mismas temáticas. Probablemente tampoco a los libros que hace unos años leía y recomendaba en este blog. Y, sin embargo, sé que las sensaciones serían las mismas, porque mi vuelta no busca otro fin que reencontrarme con todo aquello que recuerdo perfectamente que la lectura me aportaba.

*Comparto este texto que escribí en noviembre 2019 y que nunca publiqué. Si alguien me lee, me haría mucha ilusión que dejase un comentario